¿Qué conoces de Zeuk Esan?

¿Qué conoces de Zeuk Esan? Esa es la pregunta que os lanzamos, chicas y chicos… ¿Quién se atreve a explicarlo? Os podemos dar pistas: es un teléfono… ¿cuál es su número? Estamos en las redes sociales, ¿en cuáles? A veces nos llaman “El Cuentapenas”, ¿sabéis por qué? También hemos hecho algunos vídeos que os pueden ayudar a responder a estas preguntas…

En definitiva, si tuvieses que explicar a alguien que no conoce Zeuk Esan, ¿cómo lo harías?

Evento en Facebook

Evento en Tuenti

“Cuentapenas”

– ¡Hola! ¿Es el Cuentapenas?
– No, aquí no contamos ninguna pena, pero te escuchamos.

Hemos de reconocer quienes  atendemos el Teléfono 116.111, que no sabemos muy bien cómo ha surgido eso de que nos llamen “Cuentapenas“. Tampoco sabemos si son algunas cuadrillas concretas las que nos llaman así o es algo bastante extendido entre muchas de las chavalas y chavales que se ponen en contacto con nosotros/as. El caso es que se nos conoce así y, en cierta forma, nos hace gracia.

Entendemos que, al final, es una forma en la que las chicas/os identifiquen una de las características de Zeuk Esan, es decir, el relativo al ser un espacio en el que la gente llame para contar sus penas. Y, efectivamente, entre otras funciones, el número 116.111 sirve para que la gente pueda desahogarse.

Curiosamente, existe una historia Maya que habla de unas pequeñas muñecas mágicas, hechas de madera con ropa de algodón y cara de cartón (en la foto), las cuales suelen guardarse en una cajita de madera o un saco pequeño. Esta leyenda dice que, cuando estamos afligidos o apenadas, cogemos una muñeca a solas y les contamos las penas o preocupaciones que nos inquietan. Una vez haber hecho ésto, la colocamos debajo de nuestra almohada y, a la mañana siguiente, las penas que nos afectaban habrán desaparecido, gracias a su magia. Como ya habréis adivinado, a estas muñecas se las conoce como “Cuentapenas“.

Después de descubrir esta historia maya, no sabemos si el mote de “Cuentapenas” nos lo habrá puesto algún chico o chica de México, pero el caso es que, al fin y al cabo, parte de lo que las/os profesionales de Zeuk Esan hacemos se parece a lo que hacen estas muñecas, es decir, escuchar y, si se puede, conseguir que la persona que se encuentra al otro lado del teléfono se quede un poco más tranquila después de compartir sus preocupaciones.

Con todo, sirva este post para hacer un guiño a todas/os los que nos llaman “Cuentapenas”. Que sepan que nos parece bien que nos conozcan de este modo y que “El Cuentapenas”, está al otro lado del 116.111 siempre que lo necesiten

Cuando el acoso se vuelve contra la persona acosadora

Aupa a toda la chavalería que seguís nuestro blog. Solventadas las dificultades técnicas que nos han paralizado una temporadita, comenzamos de nuevo la publicación de los post.

En este de hoy, vamos a plantearos una situación real, aunque la hemos maquillado un poco para que no reconozcáis a los/as protagonistas. Comenzamos.

El viernes pasado, nos telefoneó un chico. Estaba preocupado, confundido y bastante  nervioso. Cielos, ¿todo eso? Pues sí.

Llamaba para contarnos un caso de acoso que conocía de su instituto. Un grupo de chavales/as, habían abierto un perfil falso en Tuenti desde donde insultar y malmeterse con un compañero. Durante prácticamente un año, se dedicaron a pasarse de la raya con él. Os podeis imaginar. La cosa les parecía divertida, ahí todos/as en grupo y sin dar la cara. ¡Qué valientes…!

Nadie dijo nada, nadie “se chivó”; es decir: no hubo piedad ni ayuda para aquel compañero que de un día para otro, comenzó a sufrir una persecución que a cualquiera le podría dejar hecho polvo. Los demás observaban desde la complicidad del silencio y desde el pensamiento: “menos mal que no me lo hacen a mí”.

Resultó que la persona agraviada decidió acabar con el acoso. Muchas veces la única manera es pediendo  ayuda : en casa, al profesorado, en la cuadrilla, a quien sea. Pedir ayuda antes de que la situación sea más grave y se descontrole hasta ese punto…

Así, la persona acosada se lo contó a los padres, que en cuanto entraron en tuenti, consiguieron información de las personas que estaban tras ese perfil. Ya no era tan impune el escondite, puesto que se puede acceder a la identidad de quienes están haciendo el daño.

Conclusión: de las seis personas implicadas a varias las han caído tremendos castigos por parte de sus padres y madres. Parece ser están sinceramente arrepentidos y reconocen que no tenían conciencia del daño que estaban causando. A ver si es verdad!!!

Una cosa: si no sabéis si algo puede estar bien o mal, o si causa o no daño, haced una prueba, pensad : “¿cómo me sentiría si me ocurriera a mí?, ¿me gustaría?” Es lo que se llama empatía, ponerse en le lugar del otro.

Nuestro llamante,nos contó algo más. Algo muy importante.

“ Lo peor es que había uno que era el peor de todos. El mismo que cuando le pillaron, dió los nombre de los demás. Pues a ese, no le han dicho nada sus padres !!!!! Sabíamos que sus padres pasaban de él, pero no hasta este extremo”-nos contaba por teléfono

Qué pena de chaval y que pena de padres. Porque si tras lo que ha ocurrido, tras el delito cometido, que está castigado incluso con penas de prisión, no hay una respuesta… Si en casa no ayudan a reflexionar sobre lo que está bien y está mal, y sobre el daño que se ha producido… ¿Qué pasa con esas personas cuyas acciones no tienen consecuencias? ¿Qué pasa con esos padres o madres?

Una Historia sobre Cómo afecta la Crisis a los más Jóvenes

La crisis. No paramos de oír hablar de ella, aunque, muchas veces, a través de conceptos que cuesta entender: prima de riesgo, recapitalización, rescate, deuda pública, etcétera. Algo que a muchas de las niñas y niños, a muchos de los adolescentes con los que hablamos en Zeuk Esan les suena a chino. Y reconozcamos que a muchos de los adultos también.

El caso es que, la entendamos mejor o peor, lo que está claro es que la situación que nos toca vivir se deja notar. Gente en paro, preocupaciones por las apreturas económicas y demás. Y claro, esto también afecta a muchos chicos y chicas, de muy diversas maneras. Así, por ejemplo, según Unicef, son 2,2 millones los menores que viven en una situación de pobreza en España a consecuencia del contexto económico. Dramático.

Además de datos de ese tipo, existen, evidentemente, historias personales y particulares derivadas de la crisis entre los más jóvenes. Hace poco nos llamó un chico de 16 años. Vivían en casa él, su hermano de 7 años y su padre, quien llevaba ya en paro una larga temporada. Este hecho originaba, tal y como nos relataba, que su aita tuviese que pasarse mucho tiempo en la calle “buscándose la vida” y, ante dicha situación, a él le tocaba responsabilizarse del cuidado de su hermano pequeño, lo cual provocaba que pasase la mayor parte de su tiempo con él.

Comentó que no tenían a nadie más que pudiese hacerse cargo del niño y tampoco tenían posibilidades para poder pagar a alguien que se encargase de tal función… Y el chaval, en definitiva, llamaba agobiado porque necesitaba su espacio, necesitaba poder estar a solas con sus amigos y amigas, necesitaba poder comportarse, aunque fuese en algún momento del día, como lo que era: como un chico de 16 años, con sus inquietudes e intereses.

Además de escucharle, desde Zeuk Esan le valoramos mucho lo que estaba haciendo y, obviamente, reconocíamos sus deseos. Le apoyamos y le dimos algunas pautas para poder buscar algún apoyo externo, junto a su padre, para que se les echase un cable y así él, dentro de lo que cabe, pudiese tener un espacio propio.

Con esta historia, queremos tratar de concienciar sobre cómo la crisis afecta a un montón de chavales y chavalas en situaciones de este tipo. Lógicamente, cuando las cosas vienen así dadas, toda la familia tiene que arrimar el hombro, pero las quejas y el agobio de este adolescente eran absoultamente comprensibles. Sea como fuere, por este ejemplo y por otros muchos que seguro conocéis, no nos olvidemos de los menores de edad, paganos y paganas de una situación en la que ellos y ellas no han tenido nada que ver y que, sin embargo, están sufriendo como muchísima otra gente inocente.

Campaña “Yo Conozco…”

Saludos desde Zeuk Esan:

Estamos aquí para presentaros los vídeos de la campaña “ Yo Conozco…” .

Esta campaña se realizó a través de Tuenti. En ella os pedíamos que nos contarais situaciones que les ocurrían a personas cercanas y que creíais que en Zeuk Esan podríamos ayudarlas.

De los comentarios que dejasteis en el evento, hemos elegido varias historias y con ellas hemos grabado los vídeos

Aquí os dejamos el primero y un enlace a nuestro canal de Youtube para ver todos

Queremos dar las gracias al grupo de amigos y amigas que pusieron sus voces y sus imágenes. Pasamos un buen rato entre las risas y la emoción de ser actores rodando y la seriedad con la que se metieron en sus papeles de personas que piden ayuda. Nuestras felicitaciones porque han sabido plasmar la emoción de las personas que  llaman a diario. ¡¡¡Gracias!!!

Y gracias también a todas y a todos por seguirnos en el evento. Estas aportaciones, hacen que los vídeos sean vuestros también, una pequeña parte de vosotros está ahí. ¡¡¡Gracias!!!

Seguiremos publicando los vídeos en las Redes sociales y en la web de Zeuk Esan.

¡¡¡Hasta pronto!!!

Presión de Grupo

Hace poco llamaron a Zeuk Esan un chico y una chica muy preocupados. En su cuadrilla, algunos, los más “lanzados y lanzadas”, han comenzado a beber.

Hasta aquí ellos no se quejaban, pero lo que no les parecía ni un poquito bien, es que les insistieran tanto a ambos para que hicieran lo mismo. ¿Porqué si ellos respetaban la decisión de sus compañeros y compañeras, ellos en cambio, intentaban obligarles a hacer lo que no querían?.

Un razonamiento muy maduro para sus 13 años y muy acertado, al cual añadieron, “¿Porqué nos vacilan y encima tenemos que aguantar sus pedos guarros y que nos fastidien la fiesta?.

Si tus amigos y amigas lo son, pueden darte consejos, decirte que si te pasa algo cuentes con ellos, pero NUNCA obligarte a beber o a fumar o a hacer otras cosas que tú no quieras. Que sepas que tienes derecho a decir que NO y además tienes derecho a  que no te vacilen ni te tomen el pelo por tu decisión. ¡¡¡De igual manera podrías tú vacilarles y no lo haces!!!.

Lo que les ocurría a estos amigos, se llama “Presión de Grupo”. Una pequeña parte del grupo necesita reafirmarse consiguiendo que los demás hagan lo mismo que ellos y así no les parece tan malo y se sienten más seguros…  y lo malo es que intentan “obligar”  a los demás, verbalmente e incluso con algún “empujoncillo”, con lo cual, atemorizan a quienes llaman “amigos y amigas” y se va deteriorando la relación… En fin, que se sufre por todas partes.

A veces no sabemos cómo decir que no y no quedar mal. Sí, quizá estéis pensando; que lo suyo es decir a sus amigos claramente “oye, mirad, que yo paso de todo ésto y no me quiero meter nada ” y sus amigos, si realmente lo son, tendrán que respetar esa decisión y admitir que otros de su cuadrilla no beban. Pero el miedo a quedar mal,  a sentir el rechazo a veces hace que sucumbamos a dicha presión.

Lo bueno, es que hay maneras de hacer frente a esta presión o al menos aliviarla. He aquí unas frases de ejemplo, pero las mejores serán las que os salgan a cada cual:

Decir que no tan tranquilamente: “Pues no quiero, gracias.”

“No me apetece, no me gusta, simplemente no quiero y no necesitas insistir más”.

“Somos amigos y a los amigos no se les obliga a hacer lo que no quieren. Tú haz o que quieras, pero respeta mis decisiones.”

“Hoy no, quizá otro día”…”Uy, hoy tengo el estómago chungo y no quiero empezar con mal pié…”

“No quiero beber, porque quiero acordarme de lo bien que me lo he pasado”.

“Uy, no, gracias, que luego me pongo fatal y os corto a todos el morón y así nadie se divierte. No quiero ser yo quien fastidie la fiesta…”

Ya me contaréis qué tal os va, o incluso cuáles son las frases que os han funcionado, porque el chico y la chica que os comentaba al principio, llamaron y nos dijeron que les había funcionado, simplemente el ser capaces de decir “NO”.

¿Lo hago o no lo hago?: Mi primera vez

Hay quien nos llama al 11611 con dudas sobre “la primera vez”.Que cuando es la edad ideal para “hacerlo”, que si es normal que mi novio/a me lo pida y yo tenga mis dudas de si quiero o no, que si será normal que quiera pero tenga miedo, que cómo se empieza, que… En fin, mogollón de preguntas y alguna más.

Lo primero: TRANQUILO/A…que no se acaba el mundo!!!. De verdad, NO ANDES CON PRISAS, que ya te llegará la hora.

Lo segundo: NO LO HAGAS SI NO QUIERES. Ni porque te lo pida tu chico/a, ni porque pienses que tus amigos/as ya lo han hecho, ni porque pienses que andas tarde. No es una obligación “el hacerlo”. Hazlo cuando sientas que te ha llegado la hora.

Lo tercero: ¿Y CUANDO SE SI ME HA LLEGADO LA HORA?. Buena pregunta; la mejor. Y como es demasiado delicada para explicártelo así, en un papel…, pues decirte que nos llames al 116111 y así hablamos del tema. Cada caso es único y no hay respuestas generales para ésto. Tu eres ÚNICO/A y te mereces respuesta únicas y personales. Está más que claro.

Lo cuarto: Si lo haces, TOMA MEDIDAS, ¿vale?. El condón está para algo y pasar de él es lo último. Se trata de disfrutar y no de arriesgar a lo tonto.

Cuídate y tranqui, que tienes toda TU VIDA por delante…y nadie llega tarde, porque ésto no es una carrera

Ah, por cierto: si lo haces, hazlo con alguien que te guste y te respete. Y si la cosa ha ido bien…¡¡¡felicidades!!!…y si no ha ido tan bien…, ya aprenderás, que con la experiencia se mejora.

Ya sabes, aquí nos tienes. Ánimo y hasta cuando quieras.

¿Por qué discuto tanto con mis padres?

Si tienes entre 13 y 18 años dirán que eres adolescente. No eres un niño/a, pero tampoco un adulto. ¿No? Ya te llegará, porque a todos/as llega.

Tienes tus propias ideas, opiniones y a veces, tu padre o tu madre te pueden parecer unos “carcas” y que están desfasados. A mi me pasaba lo mismo; créeme. Pensaba que me no me entendían y que no hacían más que “comerme la oreja”; siempre recordándome lo que no hacía, lo poco que estudias y bla, bla, bla.

¿Sabes lo que pasa? Están “pillaos” y no saben cómo entenderte…, porque tu estás cambiando y ellos/as siguen igual. Ellos sabían cómo tratarte cuando eras un niño/a, pero tu ya has dejado de serlo y…, tienen que aprender. Aprender, ¿aprender?

Ya no eres el/la mismo/a y necesitan tiempo para enterarse, para hacerse a la idea. ¿No te parece? Ya no basta con que te manden “haz esto o haz lo otro”. Tienen que aprender a hablar de otra manera contigo.

¿Les puedes echar un capote para que sea más fácil?.Estoy seguro de que puedes conseguir llevarte bien con ellos, pero ellos también necesitan que tengas paciencia.

Si sales de noche, es fácil que se coman la cabeza. ¿Con quienes andará, qué hará, empezará a fumar, beberá litronas, se enrollará con alguno/a, irán en coche a tal fiesta? Te darán mil consejos y tu …vale, vale, que si que ya te he oído…joe, que peñazo y tal y tal.

Si suspendes más de la cuenta, tendrán miedo de que dejes los estudios, que no te importe nada y pases de todo. Entones, te presionan para que te pongas las pilas y puede que no te guste lo que te digan o cómo te lo dicen.

Si no les hablas, pensarán que tienes algún problema y que no confías en ellos. Puede que se pongan pelmas y pregunten, pregunten y pregunten…y tú explotes, discutáis y la cosa empeore. En fin, ¿te suena todo esto? Igual si, ¿no?

¿Cómo solucionarlo?
Creo que te toca hacerles ver que pueden confiar en ti. Tienes que demostrarlo. Puedes hacerlo? ¿Cómo lo puedes hacer? Hablando y con hechos.

Hablar, no supone estar todo el día explicándoles tu vida, no. Hablar supone, hablar…de buen rollo, sin más y llegar a acuerdos. Ni tuya, ni mía. Si te piden dos horas de empolle y tu les dices que con una ya vale, pues que sean una y media. Si sales de fiesta y te dicen de llegar a casa a la una y tus les dices que a las dos, pues nada, una y media y a correr…y así con todo. Hay que negociar, es importante.

¿Y que es eso de los hechos? Que cuando digas que vas a hacer una cosa, pues lo cumplas, sin más…también. Así se consigue la confianza: hablando y con hechos.
Palabra de ex-adolescente.

Vosotras y Vosotros tenéis el Poder

¿Os acordáis cuando las y los que ahora tenemos entre 30 y 40 años ayudábamos a nuestras madres y padres a configurar el vídeo VHS (puede que incluso hasta el Beta) en casa? Si echamos la vista aún más atrás, seguro que nuestras amas y aitas también se esforzaron en señar a nuestros aitites y amonas el uso del teléfono, ¿no?

Lo que queremos decir con ésto es que cada época trae un avance tecnológico concreto y, en cada caso, una nueva generación viene ya preparada, casi de serie, a controlar estas nuevas (pronto viejas) tecnologías. La chavalería de ahora maneja de cine todo lo que tiene que ver con Internet, móviles, Tablets, etcétera…

Las y los adolescentes de hoy se mueven (os movéis) como Pedro por su casa en las redes sociales, en los blogs y demás zarandajas… Y las personas adultas queremos participar de estos revolucionarios medios, por lo que… ¡quién mejor que vosotras y vosotros para que nos echéis un cable!

Vosotras y vosotros tenéis el poder y la autoridad, aunque sea por un rato, de guiar a vuestras amas y aitas en estas cosas de forma que, por un rato, cada parte verá qué se siente al intercambiar los papeles por unas horas. Probad, animad a las personas adultas de vuestro alrededor; madres, padres… Sentaos con vuestras hijas e hijos y dejad que ellos y ellas os guíen. Es una gran oportunidad en todos los sentidos.

PD: y este mensaje no sólo lo decimos en Zeuk Esan, ¿eh?