Amistad y Precaución

¡Saludos de nuevo a quienes seguís este blog!

Hoy vamos a compartir una historia muy real que nos ha llegado vía 116 111 no hace mucho.

Cada quien, que saque su moraleja, pero lo primero que queremos destacar es la importancia de la Amistad. ¡¡¡Qué suerte tienen algunas personas de contar con un grupo de amigas y amigos que se preocupan tanto por ellas!!! Porque eso es la amistad, pasarlo bien en los buenos momentos y en los malos, estar apoyando, sin cesar, siempre al lado, aunque la persona que lo pase mal ni siquiera sienta que necesita ayuda.

Y a veces un buen amigo, una buena amiga se mete en problemas, en la boca del lobo y no se da ni cuenta, para temor de quienes la/lo rodean. En Zeuk Esan no somos alarmistas, pero hay situaciones hoy en día muy peligrosas en las cuales nos jugamos incluso la vida. Continuar leyendo “Amistad y Precaución”

UNA MIRADA HACIA EL AÑO TRANSCURRIDO

Es típico escuchar a la gente hablar sobre el año transcurrido, los planes satisfechos o los que faltan por hacer y, los proyectos y expectativas que vendrán para el año que viene.navidad-postDe pequeña, recuerdo haber escuchado a los adultos hablar sobre esta clase de cosas. Yo no lo entendía, ya que para mí, las Navidades significaban reuniones familiares, regalos y comida, sobre todo mucha comida; ah, y vacaciones, casi me olvido.

Recuerdo que quedaba con mis amigas el 25 de Diciembre y nos enseñábamos las unas a las otras lo que nos había traído Olentzero. Jugábamos hasta hartarnos y fichábamos aquellos regalos que, quizás, si nos portábamos bien, en un futuro serían nuestros (los pondríamos en la próxima lista de regalos).

También recuerdo aquellos comentarios que me hacían mis abuelos:       << ¿te has portado bien este año? ¿Qué vas a pedir para el nuevo año? >> Esta última pregunta no la entendí bien del todo, porque creía que hacía referencia a los regalos que iba a pedir. Ahora, que han pasado unos años, sé cuál es el significado de esa cuestión: cuales son las expectativas que tengo para el nuevo año (lo que estudiaré, cómo me organizaré, los proyectos que construiré…).

Creo que en la medida que nos hacemos mayores, los significados de las cosas cambian, la mayoría de las veces; aunque no siempre, y menos mal. Recobrar las sensaciones de la niñez son tan importantes como aceptar las que tenemos ahora o las que tendremos cuando seamos adultos, porque es importante seguir jugando con el niño/la niña que llevamos dentro. A veces me gustaría volver a esas Navidades que, con 7 añitos todo me parecía mágico: las luces del árbol, los cánticos, ver a los/as de mi familia disfrazados/as haciendo el payaso…, así que creo que estas Navidades retrocederé en el tiempo, me disfrazaré, cantaré, encontraré en cada detalle la magia del momento y compartiré estos días con los/as más peques de la familia, porque dicen que casi todo se contagia, y la magia es una de esas cosas.

EL PADRE QUE APENAS TUVE

abandono

Tenía 6 años cuando iba con mi padre a jugar a fútbol por las mañanas, a andar en bicicleta por el parque, íbamos de compras… Éstos y algunos más son los pocos recuerdos que tengo de él. Y es que cuando cumplí 8 años mis padres se separaron y me quedé viviendo con mi madre y mi hermana Sonia.

Fue a partir de este momento cuando mi padre se fue a vivir a casa de su madre y empezó a comportarse de forma extraña y, sobre todo, violenta. Al de pocos días de la separación, y tras no conseguir asimilar esta nueva situación, se presentó en casa y decidió cogerle a mi madre la cartera. Al ver que tenía algo de dinero, empezó a insultarle preguntándole de dónde había sacado ese dinero y acabó pegándole una torta que, incluso, le hizo caerse al suelo. Tras este episodio, al llegar a casa otro día, nos lo encontramos sentado en mi cama fumando. ¡Todavía me acuerdo del susto que nos pegamos! Mi madre se puso a chillar hasta que consiguió echarle de casa. Teníamos miedo…Por lo que al final, decidimos cambiar la cerradura y ya nunca más volvió a entrar sin permiso.

Tengo que decir que mi madre, a pesar de todo, nunca se opuso a que mantuviéramos una relación con mi padre. En un principio, sí que compartimos algunos momentos con él, incluso con su nueva pareja y, posteriormente, con el hijo de ambos, mi hermano Aitor. No sé si porque él rehízo su vida o porqué motivo, pero cada vez eran menos los momentos compartidos.
Llegó un momento en el que solamente nos llamaba para pedirnos papeles por temas de declaraciones de hacienda…temas de su interés. Incluso llegó a dejar de pasarnos la pensión. En definitiva, se desentendió de nosotros completamente.

Hoy es el día en el que todavía me pregunto qué hicimos mal mi hermana Sonia y yo para que ese padre con el que jugábamos y andábamos en bicicleta decidiera darnos de lado y rehacer su vida con una nueva familia, como si nosotros apenas existiéramos. He tenido suerte ya que tengo una madre y abuelos estupendos que siempre me han cuidado y se han ocupado de mí, por lo que nunca me ha faltado de nada, aunque esos sentimientos de culpabilidad e impotencia no desaparecían hasta que empecé a ver las cosas desde otro punto de vista, a veces, con ayuda de profesionales y a veces, simplemente, conmigo mismo.

Es por esto por lo que me he decidido a escribiros. Si os sentís identificados con esta historia quiero deciros que no os debéis sentir culpables y que a mí personalmente me ha ayudado mucho compartir mis sentimientos respecto a mi padre para llegar a comprender que yo, simplemente, era un niño y que las circunstancias y el entorno hicieron que todo se complicara. No sirve de nada culpar a nadie y mucho menos a ti mismo.

Esta es la historia, con nombres ficticios, de un menor que atendimos en el servicio. Por lo que desde ZEUK ESAN queremos animaros a que compartáis con nosotros vuestras preocupaciones, sentimientos, historias que no dejan de rondar por vuestra cabeza… porque, en definitiva, todo ello es un peso del cual puedes liberarte si lo compartes.

CARTA DE UN HIJA A SUS PADRES SEPARADOS.

Hola aita y ama:

Me duele el corazón, y este mal no se cura con los regalazos que me hacéis, ¡no los necesito! Sólo necesito que estéis juntos, pero sé que eso es imposible. Así que os voy a pedir algo, si lo cumplís creo que me sentiré mucho mejor. ¿No decís que queréis lo mejor para mi?  Pues ale, ahí va:

  • Necesito que me digáis que no soy la culpable de vuestra separación. ¡Yo os veo a cada uno de vosotros como lo más! Así que pienso que la única que ha podido fallar en esta familia debo haber sido yo …
  • Os necesito y os quiero por igual, no me pongáis en situaciones en las que tenga que elegir a uno u otro. ¡No es justo!
  • No me pongáis de árbitro ni me hagáis ser mensajera. Me siento totalmente utilizada y responsable para arreglar algo que me decís que es imposible de arreglar.
  • Basta ya de criticaros delante de mí. No sois pareja pero sí mi aita y mi ama para toda la vida. (Esto también se lo voy a pedir a los aitites)
  • A veces llego enfadada de mi visita con alguno de vosotros, y ya pensáis que el otro me envenena. ¡¡Y noooo!! Sino que estoy rabiosa y enfurruñada porque pensaba que viviríamos eternamente juntos.
  • Lo mejor que podéis hacer por mí -ahora que ya no os queréis- es respetaros mutuamente.

Este si que sería un regalazo: ”Sólo saber que aún separados ninguno de los dos me abandonará.”

Os quiero

Vuestra hija

¿De quién me voy a fiar yo? (Ainara, 15 años)

El otro día vino mi madre toda preocupada con cara de echarme sermón. Y vaya si me me lo echó!!!.

Resulta que había visto a mi amiga Sonia fumando. Claro, ya me tuvo que soltar el rollo de ”no fumar, que es la droga más adictiva que existe y de las más perjudiciales. Yo cuando empecé no sabía dónde me metía pero, no lo hagáis vosotros que tenéis toda la información, porque cuesta mucho dejarlo y hay gente que no lo consigue”.

También me dijo que no iba a decirles nada a los padres de esa niña, pero que a ella sí la había dado un toque.

Mi madre tiene esos puntos de enrollada, que las echa a mis amigas el sermón, pero no se chiva.

Yo lo entiendo. Ella dejó de fumar cuando se quedó embarazada, por convencimiento: fumar es malo para el que fuma, malísimo para el fumador pasivo que no tiene culpa y nefasto en los fetos y luego bebés, porque dificulta el desarrollo y tiene consecuencias negativas en la salud.Además sale carísimo y mancha los dientes y te huele el aliento a cenicero.

Bueno, que ella tiene buena intención, y me dio mucha pena ver la cara que se la quedó cuando la dije que, a Sonia, el tabaco se lo compra su madre a escondidas de su padre que las mataría si se enterara.

La verdad es que no me extraña que la gente salga como sale, con unas pedradas….porque a ciertos padres y madres debieran quitarles el carné, o hacerles un examen de capacitación.

Mi hermano dice que ese tipo de padres y madres hacen buenos a los nuestros, que están todo el día metiéndose en nuestras vidas, pero que así sabemos a qué atenernos, porque son consecuentes con lo que predican. Y además te puedes fiar de ellos, porque si mi madre miente a mi padre ¿De quién me voy a fiar yo?

Una de despedidas (Autor: Gontzal, 16 años)

“Cuando hace poco más de un mes escribí que no me gustaban las despedidas, lo dije por que me marché a Inglaterra y tuve que decir adiós a mi family. No iba a ser mucho tiempo (no llegó al mes), pero me daba cosa ir sólo a otro país, a estar con otra  familia y a encontrarme con no sé qué gente de diferentes partes del mundo, tener que hbalr  en ingles; en fin, que era una aventura que me daba bastante vértigo.

Marché, estuve y aprendí mogollón. Hice muy buenos amigos/as y la cosa es que descubrí una parte de mi que no conocía. La experiencia me hizo abrirme más, no se, como una sensación de uauuuuuuuuuu!!!! Vamos que tengo claro que voy a viajar por el mundo cuando tenga la mínima oportunidad!!!

Aparte de practicar ingles, que es a lo que íba toda la peña, me encontré con gente de todos los lugares y la verdad es que, quitando los tres primeros días que fueron un poco agobiantes, me lo pasé tan bien, tan bien que ahora echo de menos aquello, y más que aquello, a mi gente ¿Quien me lo hubiera dicho?

No paso un día sin acordarme de Mark, Susanne, Shu Wo o Vicky…de todos/as. Los echo mucho de menos y me da pena porqué es muy probable que no nos vayamos a ver más. Me parece injusto…no debería ser así. Después de habernos unido tanto, tener que decirnos adiós. En fin…”

—o—

Nota del Administrador: Gotzal es un nombre ficticio, elegido por el/la administrador/a con idea de mantener en el anonimato la identidad del joven de 16 años que ha escrito este post.

Una Historia sobre Cómo afecta la Crisis a los más Jóvenes

La crisis. No paramos de oír hablar de ella, aunque, muchas veces, a través de conceptos que cuesta entender: prima de riesgo, recapitalización, rescate, deuda pública, etcétera. Algo que a muchas de las niñas y niños, a muchos de los adolescentes con los que hablamos en Zeuk Esan les suena a chino. Y reconozcamos que a muchos de los adultos también.

El caso es que, la entendamos mejor o peor, lo que está claro es que la situación que nos toca vivir se deja notar. Gente en paro, preocupaciones por las apreturas económicas y demás. Y claro, esto también afecta a muchos chicos y chicas, de muy diversas maneras. Así, por ejemplo, según Unicef, son 2,2 millones los menores que viven en una situación de pobreza en España a consecuencia del contexto económico. Dramático.

Además de datos de ese tipo, existen, evidentemente, historias personales y particulares derivadas de la crisis entre los más jóvenes. Hace poco nos llamó un chico de 16 años. Vivían en casa él, su hermano de 7 años y su padre, quien llevaba ya en paro una larga temporada. Este hecho originaba, tal y como nos relataba, que su aita tuviese que pasarse mucho tiempo en la calle “buscándose la vida” y, ante dicha situación, a él le tocaba responsabilizarse del cuidado de su hermano pequeño, lo cual provocaba que pasase la mayor parte de su tiempo con él.

Comentó que no tenían a nadie más que pudiese hacerse cargo del niño y tampoco tenían posibilidades para poder pagar a alguien que se encargase de tal función… Y el chaval, en definitiva, llamaba agobiado porque necesitaba su espacio, necesitaba poder estar a solas con sus amigos y amigas, necesitaba poder comportarse, aunque fuese en algún momento del día, como lo que era: como un chico de 16 años, con sus inquietudes e intereses.

Además de escucharle, desde Zeuk Esan le valoramos mucho lo que estaba haciendo y, obviamente, reconocíamos sus deseos. Le apoyamos y le dimos algunas pautas para poder buscar algún apoyo externo, junto a su padre, para que se les echase un cable y así él, dentro de lo que cabe, pudiese tener un espacio propio.

Con esta historia, queremos tratar de concienciar sobre cómo la crisis afecta a un montón de chavales y chavalas en situaciones de este tipo. Lógicamente, cuando las cosas vienen así dadas, toda la familia tiene que arrimar el hombro, pero las quejas y el agobio de este adolescente eran absoultamente comprensibles. Sea como fuere, por este ejemplo y por otros muchos que seguro conocéis, no nos olvidemos de los menores de edad, paganos y paganas de una situación en la que ellos y ellas no han tenido nada que ver y que, sin embargo, están sufriendo como muchísima otra gente inocente.

¿Por qué discuto tanto con mis padres?

Si tienes entre 13 y 18 años dirán que eres adolescente. No eres un niño/a, pero tampoco un adulto. ¿No? Ya te llegará, porque a todos/as llega.

Tienes tus propias ideas, opiniones y a veces, tu padre o tu madre te pueden parecer unos “carcas” y que están desfasados. A mi me pasaba lo mismo; créeme. Pensaba que me no me entendían y que no hacían más que “comerme la oreja”; siempre recordándome lo que no hacía, lo poco que estudias y bla, bla, bla.

¿Sabes lo que pasa? Están “pillaos” y no saben cómo entenderte…, porque tu estás cambiando y ellos/as siguen igual. Ellos sabían cómo tratarte cuando eras un niño/a, pero tu ya has dejado de serlo y…, tienen que aprender. Aprender, ¿aprender?

Ya no eres el/la mismo/a y necesitan tiempo para enterarse, para hacerse a la idea. ¿No te parece? Ya no basta con que te manden “haz esto o haz lo otro”. Tienen que aprender a hablar de otra manera contigo.

¿Les puedes echar un capote para que sea más fácil?.Estoy seguro de que puedes conseguir llevarte bien con ellos, pero ellos también necesitan que tengas paciencia.

Si sales de noche, es fácil que se coman la cabeza. ¿Con quienes andará, qué hará, empezará a fumar, beberá litronas, se enrollará con alguno/a, irán en coche a tal fiesta? Te darán mil consejos y tu …vale, vale, que si que ya te he oído…joe, que peñazo y tal y tal.

Si suspendes más de la cuenta, tendrán miedo de que dejes los estudios, que no te importe nada y pases de todo. Entones, te presionan para que te pongas las pilas y puede que no te guste lo que te digan o cómo te lo dicen.

Si no les hablas, pensarán que tienes algún problema y que no confías en ellos. Puede que se pongan pelmas y pregunten, pregunten y pregunten…y tú explotes, discutáis y la cosa empeore. En fin, ¿te suena todo esto? Igual si, ¿no?

¿Cómo solucionarlo?
Creo que te toca hacerles ver que pueden confiar en ti. Tienes que demostrarlo. Puedes hacerlo? ¿Cómo lo puedes hacer? Hablando y con hechos.

Hablar, no supone estar todo el día explicándoles tu vida, no. Hablar supone, hablar…de buen rollo, sin más y llegar a acuerdos. Ni tuya, ni mía. Si te piden dos horas de empolle y tu les dices que con una ya vale, pues que sean una y media. Si sales de fiesta y te dicen de llegar a casa a la una y tus les dices que a las dos, pues nada, una y media y a correr…y así con todo. Hay que negociar, es importante.

¿Y que es eso de los hechos? Que cuando digas que vas a hacer una cosa, pues lo cumplas, sin más…también. Así se consigue la confianza: hablando y con hechos.
Palabra de ex-adolescente.

Vosotras y Vosotros tenéis el Poder

¿Os acordáis cuando las y los que ahora tenemos entre 30 y 40 años ayudábamos a nuestras madres y padres a configurar el vídeo VHS (puede que incluso hasta el Beta) en casa? Si echamos la vista aún más atrás, seguro que nuestras amas y aitas también se esforzaron en señar a nuestros aitites y amonas el uso del teléfono, ¿no?

Lo que queremos decir con ésto es que cada época trae un avance tecnológico concreto y, en cada caso, una nueva generación viene ya preparada, casi de serie, a controlar estas nuevas (pronto viejas) tecnologías. La chavalería de ahora maneja de cine todo lo que tiene que ver con Internet, móviles, Tablets, etcétera…

Las y los adolescentes de hoy se mueven (os movéis) como Pedro por su casa en las redes sociales, en los blogs y demás zarandajas… Y las personas adultas queremos participar de estos revolucionarios medios, por lo que… ¡quién mejor que vosotras y vosotros para que nos echéis un cable!

Vosotras y vosotros tenéis el poder y la autoridad, aunque sea por un rato, de guiar a vuestras amas y aitas en estas cosas de forma que, por un rato, cada parte verá qué se siente al intercambiar los papeles por unas horas. Probad, animad a las personas adultas de vuestro alrededor; madres, padres… Sentaos con vuestras hijas e hijos y dejad que ellos y ellas os guíen. Es una gran oportunidad en todos los sentidos.

PD: y este mensaje no sólo lo decimos en Zeuk Esan, ¿eh?

¿Para qué sirven los hermanos?

Mirad qué correo nos ha enviado una chica de quince años. Nos ha dejado anonadados: ¡¡¡qué sinceridad!!!
La copiamos tal cual y nos decís qué os ha parecido.

“Hay veces que me desespero con mi hermano.
No sé cómo lo hacían nuestros padres con cinco que eran. Imagino que las broncas serían interminables….
Por un lado, sería mejor ser hija sola: “toooro míííooo”.
Por otro lado, sólo de pensarlo me siento súper culpable, porque en el fondo creo que le quiero. Son 15 años aguantándole, (toda mi vida) y aunque coleccionamos momentos muy malos, (horribles, los peores), si lo pienso con tranquilidad, creo que también los hay muy muy buenos.
Esto debe ser lo del amor fraterno, que te tiene pillada en medio y ni contigo ni sin ti.
Mis padres suelen decirnos que nos conviene llevarnos bien, porque sólo nos tenemos a nosotros, que cuando ellos falten, nos apoyaremos el uno en el otro.
La verdad es que como mi hermano sea mi único apoyo….Pero sí es cierto que a los hermanos les permitimos ciertas cosas que a otras personas no se las consentiríamos. Vamos, que romperíamos amistad con ellas para siempre.
Me gustan mucho esas reuniones familiares en las que, veo a mis padres y mis tíos y tías tan compenetrados, haciendo unas bromas especiales, con un rollito genial y me gusta y pienso que como nosotros somos sólo dos, pues nunca será lo mismo. Y por cierto, me he dado cuenta que cuando vienen mal dadas, la familia junta filas y apoya a quien haga falta…
Hay una jerarquía en el hogar: los padres de jefes, pero los hermanos tenemos un estatus de igualdad, una edad similar y parece que todo ésto y la convivencia, hacen el amor y al final no te queda más remedio que querer a ese ser, que parece que vino a este mundo para algo más que para molestar.”

¿Qué os ha parecido? ¿Os identificáis con ella?