La Amistad

“Un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra”                     Julio Ramón Ribeyro

Abrimos el post con estas personas que son tan necesarias en nuestras vidas y muchas veces no nos damos cuenta.  Como dice el dicho, válgame la redundancia, los amigos son los familiares que elegimos, y por eso tenemos que valorarlos y cuidarlos, porque son una extensión de la familia.

Cuando hablamos de amistad, pensamos en algo incondicional; en personas que forman parte de nuestro día a día, confidentes y defensoras férreas de nuestros intereses, acompañantes de vida, generadoras de bueno momentos…. Pero también son aquellas personas que pasan fugazmente por tu vida y te aportan algo concreto en un momento a su vez concreto. Continuar leyendo “La Amistad”

Animo con el final de curso!!!!!!!!!!

-Dios mío qué nervios…..Cuánto tengo que estudiar!!!!….No me va a dar tiempo…..qué hago?????

-Para qué voy a esforzarme si queda tan poco….ya no tengo fuerzas….y mis padres todo el día diciéndome que aproveche el tiempo….que deje el móvil, el ordenador………….todo es una mierda!!!!!!

Efectivamente, el final de curso resulta muy duro para muchas y muchos estudiantes.

Además del cansancio acumulado durante el curso, la llegada de la primavera y su asociado cansancio (astenia primaveral), la espera ansiosa de las vacaciones de verano…la llegada de la última evaluación del curso y los exámenes finales, hacen de los meses de Mayo y Junio
una auténtica agonía para muchas y muchos. Continuar leyendo “Animo con el final de curso!!!!!!!!!!”

“No has tenido infancia si no has llamado al “cuentapenas” a hacer una broma”

-Jajaja, quién no ha llamado al 116111 para tomar el pelo a los que están ahí una tarde aburrida???
– Nuestros amigos y amigas nos aburríamos de vez en cuando en la calle y aprovechamos que en la escuela nos habían presentado el servicio y les tomábamos el pelo!!!……
– Ahora tengo ganas de comentar con alguien lo que me pasa….y no sé con quién hablar……si llamo a  Zeuk Esan me reconocerán y no me harán caso??? …..me podrán ayudar??

Si…muchos menores de Euskadi han llamado alguna vez al servicio para hacernos bromas ….(y esto en ocasiones provoca que otros no puedan contactar con el servicio)
Pero muchos más lo hacen a diario para compartir algún problema…
– consultar alguna duda…
– saber qué hacer cuando sus relaciones en la calle o en el centro escolar les hacen sufrir…..
– cuando no saben a dónde acudir ante un conflicto en la familia…
– cuando están preocupadas/os por alguna amiga o amigo…
También un gran número de madres , padres y otros adultos preocupados o desorientados por algún problema relacionado con una o un menor. Continuar leyendo ““No has tenido infancia si no has llamado al “cuentapenas” a hacer una broma””

Interpelados por la actualidad: violencia protagonizada por menores

Los servicios que trabajamos en el ámbito de la protección a la infancia-adolescencia, las y los profesionales que trabajamos con niños, niñas y adolescentes hemos sido interpelados en las últimas semanas ante los desgraciados episodios violentos que han sido protagonizados por algunos menores.

Qué hemos hecho, qué hacemos, qué se puede hacer. Qué soluciones se pueden encontrar para lograr que sucesos así no se repitan. Protección, castigo, derechos, obligaciones. Etcétera. Interrogantes y conceptos demandados por buena parte de la población preocupada por una supuesta violenta deriva de nuestros jóvenes. Conceptos que manejamos y preguntas que nos hacemos y tratamos de responder aun asumiendo que no es fácil hallar una respuesta para estas diatribas.

Partiendo de la suposición expuesta, es conveniente plantearse si, efectivamente, la juventud, así, en general, evoluciona de forma más violenta o agresiva que antes. En estos casos, nos surge establecer comparaciones con el pasado, hacer el ejercicio, por parte de los y las adultos, de recordar, por un momento, cómo eran (éramos) hace unas décadas. Así, sin aportar una conclusión basada en evidencias, la percepción es que, desgraciadamente, peleas, agresiones, robos e incluso asesinatos en los que han estado implicados menores de edad han ocurrido casi siempre.

Quizá sí es necesario tomar en consideración algunos aspectos que, bajo nuestro punto de vista, sí pueden diferir con ese pasado que mencionábamos antes. Uno de ellos tiene que ver con la saña o la crueldad que, a veces, se dan en este tipo de situaciones o en otras, como por ejemplo, el acoso escolar. Hablamos de una excesiva violencia, una agresividad gratuita, en la que la empatía y la consideración brillan por su ausencia. Asimismo, nos llama la atención el hecho de que, en algunos de estos episodios, se da una evidente falta de respeto al mundo adulto, incluso al de más edad, una auténtica declaración de pérdida de referenciabilidad hacia las y los que, antiguamente, sí lograban infundir respeto o autoridad. En ambos casos, que quede claro, dichos aspectos no son representativos o relevantes. Son o pueden ser síntomas de un nuevo tiempo.

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“Yo sé quién soy”

¿Sabes quién eres?, ¿qué es lo que te define?, ¿cómo te describirías?, ¿en qué forma lo harías?, ¿qué canal utilizarías?

No es fácil dar respuesta a esas preguntas, quizá y sobre todo, a la primera de ellas. Nos cuesta a todas y a todos pero creemos que aún puede resultar más complicado a las y los adolescentes por una mera cuestión de carácter evolutivo: es en esa etapa, en la adolescencia, cuando se supone que se está definiendo la identidad de cada uno, de cada una.

No se quiere ser, pues, “otro del montón” porque, muchas veces, simplemente, “no me va tu rollo”. De lo que se trata, tanto en esa época como en cualquier otra pero, sobre todo en ésa, es “disfrutar del tiempo” y “no hacerse el tonto, porque sabes tanto como yo”. Porque, en definitiva, “nada es lo mismo” y, por tanto y volviendo al principio, preguntarse quién eres, de dónde vienes, cuántos años tienes (“16 years old”), saber qué es lo que buscas, aunque cierres los ojos, aunque te cierren todas las puertas.

Y todo ello, aunque cueste, sacando “mi estrés”, siguiendo paso a paso, hablando “de lo que viene y no de lo que se fue”, llorando, si hace falta, y sin que importe, “esperando mi momento para salir y mostrar lo que siento”… porque sólo hay una vida, una oportunidad y hay que seguir intentándolo…

“I know who I am”. Yo sé quién soy.

Andomagu Fullmoon lo intenta. Trata de responder a esas cuestiones de más arriba. Lo hace escribiendo letras e interpretándolas a ritmo de rap. Adomagu Fullmoon es un adolescente que intenta contestar a todo ello analizando, haciendo hincapié en un montón de aspectos, todos ellos reseñados en los párrafos anteriores (los fragmentos entrecomillados son literales) Y concluye que sabe quién es, aunque, por lo que deja entrever, no se cierra a que esa propia autopercepción pueda cambiar con el paso del tiempo.

Andomagu Fullmoon es un adolescente del que hoy nos valemos (de su canción, “I know who I am”) para ahondar en la visión de un chico de 16 años sobre sí mismo y su entorno. Un imponente ejercicio artístico que queremos compartir con vosotras y vosotros porque creemos que, escuchando este tema, como mínimo, le daremos un poco al cerebelo.

¿Por qué no hablamos de la muerte?

A muchas personas que habéis llamado, os hemos invitado a participar activamente en nuestros blogs, mediante comentarios o con algún texto que queráis publicar.

Aquí tenemos la carta que nos ha enviado una amiga de 16 años. Va sin firmar, porque este servicio es confidencial y nuestra amiga escritora así nos lo ha pedido.

Aquí tenemos una interesante reflexión sobre algo tan cercano a nosotros y nosotras y tan ligado a la vida, como es la muerte.

Nuestra colaboradora habla de los sentimientos que en ella despierta este tema. Plantea que hoy en día no se habla de la muerte, en algunas casas parece un tema tabú y piensa que habría que hablarlo en la familia, desde el cariño y la confianza. Espero que os guste.

“Hoy estoy dándole vueltas a la cabeza al tema de la muerte. Y es que hay cosas para las que no estamos preparados. Continuar leyendo “¿Por qué no hablamos de la muerte?”

La buena amiga

Hoy hemos recibido una de esas llamadas que nos reconcilia con vosotros y vosotras, chavales y chavalas que nos soléis machacar a bromas telefónicas, jejeje; una llamada en la que comprobamos que sois solidarios y solidarias y que os preocupáis por lo que le pasa al otro o la otra… Venga, os lo cuento.

Una chica, de unos 14 o 15 años, marca el 116.111 para decirnos que está preocupada por una amiga suya; al parecer, su amiga está muy delgada, pálida, no come nada y le dice que se ve gorda. Vamos, que esta chavala que llama, con razón, piensa que su amiga puede estar sufriendo una anorexia.

También nos cuenta que el profesorado del colegio al que acuden ambas, ya se han percatado de lo que le pasa a esta chica y, por ello, se han puesto en contacto con la madre y el padre de ésta y, por lo tanto, es de esperar que actúen acompañando a su hija al médico para tratar de ayudarla ante esta situación.

A pesar de ello, la chavala que nos llama, quiere hacer algo más y no sabe qué; nosotros le decimos que, dado que los padres de su amiga ya están sobreaviso, lo mejor que puede hacer ahora es estar al lado de su amiga, que la acompañe, la dé cariño, le exponga, si no aguanta más, su propia preocupación al verla así, etcétera… Es decir, que siga ejerciendo de amiga como siempre ha hecho.

Y, por supuesto, nosostros, desde Zeuk Esan, la felicitamos por llamar y por demostrar que es buena amiga; le decimos que su amiga tiene mucha suerte por tenerla a ella a su lado y que, seguro, con su compañía y apoyo, superará esta situación en poco tiempo.

Pues eso, que estamos muy contentos cuando nos encontramos con llamadas así… En todo caso, ¿qué otras cosas le diríais vosotras y vosotros a esta chica?

Imagen vía Flickr (CC)

Te escuchamos, chaval

“¡Hola! Estoy triste. Estoy mal. Hace un mes falleció mi ama y mi aita se encuentra ingresado y no puedo estar con él. Tengo dos hermanos mayores que tienen sus familias y que viven fuera de aquí, de mi pueblo, y me voy a tener que ir con ellos y, por lo tanto, voy a tener que dejar a mis amigos… Voy a estar solo… estoy triste… la vida es una mierda”.

Hace unos meses nos entró una llamada al teléfono 116.111 – Zeuk Esan parecida. Un chaval triste, embajonado, preocupado, afectado, lógicamente, por unos cambios importantes, importantísimos en su vida, con sólo catorce años. Cosas que afectan a cualquiera y más en estas edades.

¿Qué podíamos hacer nosotras, nosotros al otro lado del teléfono? Te vamos a contar lo que hicimos: escuchar. Fundamentalmente escuchar. No caímos en el “venga, todo esto pasará”; o en el “venga, tienes que ser fuerte”; no, una situación así no pasa de un día para otro; no creemos que el chaval tenga que ser fuerte. De hecho, lo normal es que esté como está.

Escucharle, entenderle, sostenerle, permitir que se desahogase. Cuando iba pasando la congoja, hacerle ver que el hecho de ir a otras ciudades, con sus hermanos, no iba a ser fácil, por supuesto, pero también le daría la oportunidad de conocer sitios nuevos. Hablamos de sus amigos, de cómo podía despedirse de ellos diciendo “hasta luego” y haciéndole ver que, del mismo modo que había hecho amigos en su pueblo, podría hacerlo en otros lugares. Incluso hablamos de esos sobrinos de los que iba a poder disfrutar.

No fue fácil, claro que no, pero aún era más difícil para él. Creemos, al menos, que desahogarse, se desahogó. Casi 45 minutos de charla, de escucha, tres cuartos de hora llorando, sirvió para quedarse un poco a gusto. Como cuando vomitas tras tener un fuerte dolor de tripa. El dolor desaparece y estás un poco mejor cuando lo has echado todo.

Le invitamos a volver a llamar cuando lo necesitase y nos dijo que lo haría porque sabía que esa tristeza que sentía no se le iba a pasar tan rápido. Normal, chaval, normal. Volveremos a escucharte para que, aunque sea un rato, te sientas un poco mejor.

*IMAGEN VÍA FLICKR

¿Vacaciones en un Campo de Trabajo?

¡¡Hola!! Imagino que estaréis a punto de comenzar las vacaciones, ¿no? ¡Y con muchísimas ganas, imagino!

Una seguidora de nuestro blog, amablemente vía e-mail, ha querido compartir con nosotros sus pensamientos. Además, ya sabéis que podéis tomar parte en este blog cuando queráis, enviando vuestros escritos. Si no lo recordáis, lo repito: ¡¡¡enviad vuestros escritos!!! porque los publicaremos en el blog.

Y aquí la opinión que nos comparte nuestra seguidora, espero os guste.

 

“Vacaciones. Lo más. Playa, fiestas, juerga, solecito, chicos guapos… Y este año además no me voy de vacaciones con mis padres. Eso sí, la semana que ellos estén en el pueblo yo me voy a un campo de trabajo. Sólo con esa condición he conseguido librarme de ir al pueblo con ellos como siempre.

Mis amigas se han quedado flipadas al decirles que me voy a un campo de trabajo. Flipadas, porque sí que es verdad que el nombre no tiene muy buena pinta: ¿Vacaciones y trabajo en la misma frase? Aún así, yo tengo mogollón de ganas de ir. Creo que puede estar muy bien.

Me voy a rehabilitar una antigua casona a un pueblo costero de Asturias con chicos y chicas de diferentes lugares. O sea, que además de mantener lo del sol, la fiesta y algún posible amor (espero), voy a tener la oportunidad de conocer gente de fuera de mi entorno, lo cual es una oportunidad a propósito para tener un montón de  experiencias de vida.

Además, el curro que vamos a hacer servirá para alojar a chavales y chavalas más jovencitos a partir del curso que viene, con lo cual una se siente hasta mejor. Y qué queréis que os diga pero a mí tanto tiempo libre me agobia. Creo que puede estar guay. Ya os contaré.

A vosotras y vosotros, ¿qué os parece?, ¿os apuntaríais a un campo de trabajo?”

The Police (Gotzon -16 años)

Hoy has madrugado más que ayer, más que estos otros días, a las 6:41. Te has levantado de la cama y dirigido a la cocina. No has desayunado. Frente al espejo del baño has permanecido quieta un largo tiempo. Te has maquillado con el “Rimel” caro que hará seis días te regaló tu chico y has pintado tus labios de rojo. No te vale; en tu cara no hay luz

A las 7:36 has salido de casa en dirección al trabajo. Te has detenido en la floristería que tiene Walter a poco más de cien metros de tu casa, como todas las mañanas, mirando las rosas blancas; y como otras veces, no has comprado ninguna.  Pero antes de partir, has rozado suavemente una de ellas con los dedos de tu mano izquierda.

Has continuado tu camino; andas un poco tarde. A las 7:58 has llegado a la universidad de “St. George Collegue”, donde das clases. En el descanso, sobre las 11:17, has salido frente a la puerta a tomarte un café. Un descafeinado con una nada de leche. Has recibido una llamada y la has atendido. Has querido reír y mostrarte más alegre; te cuesta mucho. Algún plan para la tarde. A Las 11:44 has vuelto a entrar dentro, con Turner, el profesor de física. A las 19:02 has salido por la misma puerta, con tu chaqueta y la bufanda roja. No tienes que entrar dentro hasta mañana.

A las 19:13 un  Opel Astra se ha detenido frente a ti. Has querido sonreír. No te ha resultado fácil. Has abierto la puerta, te has sentado dentro, has cerrado y habéis salido, hacia la izquierda tras la primera curva.  El coche se ha detenido frente al cine Odeon, en “Elisabeth II St.”. Habéis salido del coche, tu chico y tú. Él ha pasado su brazo por encima de tu hombro y habéis entrado dentro.

A las 22:11 salís del cine. Tienes frió y tu chico se ha quitado la chaqueta para abrigarte con ella. No es eso; sigues sintiendo el mismo frió. Entráis en el coche y son las 22:12, Os dirigís a tu casa. Las 22:27 y el coche ha parado frente a tu portal y tu chico sale contigo para despedirse. Con sus manos en tus hombros, ha querido besarte. Has ladeado ligeramente tu cara a la derecha. El beso la has sentido en la mejilla izquierda. Te ha dado las buenas noches, ha entrado en su coche y ha marchado. Te has quedado mirándolo según se alejaba, a las  22:31. No hay sonrisa, aunque si una leve felicidad.

Entras al portal y subes las escaleras. Son las 22:36, una vez en casa, lanzas las llaves al sofá, junto a la chaqueta y tu bufanda. Te diriges a la cocina con algo de hambre. Cuando lo has visto, tu cara ha sonreído; esta vez sin esfuerzo. De alguna manera, ya sabes que no ha sido tu chico. Él no es de hacer estas cosas.  Cuando has cogido las dos rosas blancas con tus manos, te has dado cuenta del pequeño papel que pendía. Lo has leído. Lo sé porque te lo he leído en tus labios. Quizás sea porque te resulta grato tener un ángel protector a sentirte sola. Quizás sea que has adivinado que se trata de mi letra; pero a las 22:41, has vuelto has sonreír sin esfuerzo.

“…I´ll be watching you…”